CARACAS, domingo 04 de noviembre, 2012 | Actualizado hace
04.11.2012
07:57 PM
"Nueva York ha experimentado una tragedia de proporciones históricas"
Scott Stringer, presidente del condado de Manhattan, 2-11-2012
INGREDIENTES: la final de las Grandes Ligas, un huracán con luna llena, el maratón más famoso del mundo y unas elecciones presidenciales. Mezcle sin dejar de batir, vierta en un recipiente y cocine a baño de María. Deje enfriar y desmolde. Decore y sirva al gusto, si sobrevive.
Obviamente no hay fecha idónea para un huracán, pero la que pasó era ya de por sí una semana ajetreada. Y es que hasta la luna llena conspiró para enredar las cosas subiendo las mareas, en una ciudad más famosa por las tragedias provocadas que por las naturales.
El huracán pasó y arruinó la vida de miles, y el maratón fue cancelado a última hora. ¿Pero y las elecciones? ¿Qué efecto tendrá Sandy en los comicios de este martes?
Se había adelantado que sería una elección reñida, pero lo que nadie predijo es que no habría cierre de campaña, y que los ocho días previos a la cita otra noticia ocuparía las prioridades. De nuevo, la realidad pudo superar cualquier predicción o fantasía.
Hoy, a menos de dos días de las presidenciales estadounidenses, el balance es un mandatario que debió dejar de hacer campaña para asumir sus responsabilidades de gerente federal, y un retador frustrado que no pudo seguir atacando a su contrincante, so pena de ser acusado de insensible y desubicado: el país vivía una tragedia natural y si no tocaba apoyar al presidente, había sencillamente que callarse la boca. Más nada. Así de simple.
Hasta Chris Christie, gobernador republicano de la golpeada New Jersey, férreo opositor a Obama, dijo que el presidente estuvo "a la altura". Mientras, Romney prácticamente desapareció del mapa noticioso varios días, junto a Halloween. ¿Un caso de pésima suerte para él, que contaba con rematar esta semana? Tal vez, pero la tragedia vino del cielo y no hay a quien culpar.
Nuevamente Obama parece encauzado a ganar las presidenciales por razones más circunstanciales que su propia capacidad: en 2008 el huracán Bush Jr. En 2012, Sandy. De hecho, algunos irónicos hablan de "Obama-Sandy" como la fórmula triunfadora para este martes.
Por ahora, la última encuesta coloca a Obama con 48% y Romney 47% (NBC News/Wall Street Journal); mientras otro sondeo prefiere hablar de empate técnico en 48% (Politico/George Washington University). En ambos casos, el margen de error es superior a la diferencia entre ambos candidatos, y la mirada se concentra en los pocos estados "impredecibles", que definirán la balanza.
Unos analistas recuerdan que el sistema electoral indirecto de EEUU tiene unas complicaciones burocráticas y matemáticas que podrían no ofrecer un ganador claramente definido la noche del próximo martes. Más allá, algunos republicanos siguen esperando un milagro, pero otros se resignan a que Obama tiene una estrella que parece no abandonarle cuando más la requiere, y prefieren desde ya concentrarse en las legislativas de 2014 y las presidenciales de 2016.
En particular, los latinos apuestan por el liberalismo, excepto los cubanos y venezolanos, concentrados en Florida, que se inclinan por los republicanos. También el martes los puertorriqueños irán a las urnas, no por las presidenciales, a las que no tienen derecho, sino por un referéndum para evaluar su estatus -sumarse a EEUU o finalmente independizarse-, o mantener como "estado libre asociado", condición híbrida colonial existente desde 1952 y ratificada en consultas electorales en 1967, 1993 y 1998. Decidan lo que decidan, la palabra final le corresponderá al Congreso en Washington.
LA SOBERBIA DEL multimillonario y caprichoso alcalde Michael Bloomberg, de no cancelar el maratón de NY sino hasta última hora, dejó más frustrados a los corredores, amén de la pérdida económica y el estrés de haber viajado en vano bandeando aeropuertos y estaciones de tren cerradas, para luego llegar y tener que pelear por hoteles lógicamente copados con damnificados.
Para no perder el viaje, se vio a muchos de ellos trotando con sus camisas oficiales el domingo en Central Park, enarbolando banderas de sus países, pues la mayoría (30 mil de los 47 mil) corredores no vive en NYC, gran parte de ellos ni siquiera en EEUU. Pero la tristeza es mayor para los que perdieron parientes, casas, mascotas y carros por los vientos, incendios e inundaciones, y/o los que ahora luchan por encontrar gasolina tras pasar días sin comida, luz, transporte público ni calefacción en un noviembre que llegó más frío que de costumbre (anuncian 3 grados C para esta madrugada).
A los maratonistas frustrados se les garantiza un puesto en la edición del próximo año, pero no se les devolverá el dinero pagado por su inscripción. La situación afectó particularmente a los corredores venezolanos, víctimas del control de cambio. Más detalles: www.eluniversal.com/deportes/121102/nueva-york-no-esta-para-esos-trotes y www.eluniversal.com/internacional/121029/el-huracan-sandy-llego-a-central-park
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