CARACAS, domingo 08 de abril, 2012 | Actualizado hace
08.04.2012
09:38 AM
Para muchos japoneses es una costumbre el dormirse o permanecer mucho tiempo con los ojos cerrados cuando usan el transporte público y mientras asisten a reuniones. En los trenes, es común ver a personas de todas las edades "cabeceando" o luciendo como si estuvieran "bien dormidas", durante buena parte del trayecto de viaje. Solo bastan pocos minutos, después de abordar el vehículo, para que el japonés promedio se entregue al sueño. Parece ser ligero, no solo por lo poco profundo sino también por lo corto, el sueño que domina a una buena cantidad de quienes se transportan en un vehículo, ya sea en tren, en autobús, etc. Después de años de observación, no obstante, he llegado a la conclusión de que existen variadas manifestaciones de esta misma conducta, dependiendo de la situación o circunstancia que se trate. He llegado incluso a pensar de que ese comportamiento es un asunto quizás de genética. Es decir, parece ser una particularidad muy propia de los nacidos en esta tierra. Además, me da la impresión de que el paquete genético traería consigo una especie de reloj interno. Un reloj que viene con alarma, por lo demás. Y es que usted los puede ver dormidos plácidamente, pero basta que el tren llegue a la estación de destino del pasajero para que de una forma increíble el viajero dormido se despierte, se espabile y retome la marcha hacia su destino final. Pocas veces he visto que se olviden o se pasen de la estación a la que se dirigen.
Aparte del sueño que puede provocar el natural sopor del ambiente y el suave balanceo de un medio de transporte. Más allá de esa sensación que a cualquiera, en cualquier lugar del planeta le produciría ganas de tomar una siestita, existe también en Japón otra versión de "sueño ligero". Es la de un sueñito realizado con plena conciencia. En otras palabras, es el quedarse dormido pero permaneciendo despierto, con los ojos cerrados pero estando atento, manteniéndose todavía alerta. Este último caso, es el que ocurre comúnmente con muchos japoneses que "se duermen" en las reuniones. No siempre que usted vea a un japonés dormido en una reunión o en una conferencia, se trata necesariamente de que el individuo se encuentra realmente absorto, ausente, distante. Esta forma de sueño ligero es más bien para ellos, una manera de escuchar, de concentrarse en lo que dice el presentador o conferencista. Sin embargo, para nuestra cultura occidental podría resultar irrespetuosa o hasta ofensiva esta conducta. Resulta extraño y hasta desagradable para muchos extranjeros, provocando las más variadas reacciones en estos interlocutores. Algunos piensan que al escucha japonés no le importa el tema o que no respeta al expositor, conferencista o contraparte de negocios. Nada más alejado de la verdad. Solo se trata de una diferencia cultural que requiere ser entendida por quienes hacen negocios o tratan con japoneses. De igual manera los japoneses hoy en día deben estar cada vez más conscientes de esas diferencias culturales cuando tratan con extranjeros. A tal punto de que se ha hecho necesario en algunas empresas japonesas aconsejar a los empleados que eviten cerrar los ojos mientras escuchan durante las reuniones, especialmente cuando viajen al exterior a seminarios, eventos o encuentros de negocio.
Otras veces, pareciera que algunos de ellos utilizan ese sueño ligero de forma simulada o "disimulada", como una manera de "hacerse invisible" ante los demás. Una manera de esconderse, de encerrarse en si mismos, pero no para concentrarse, sino para evitar el contacto o la conversación con otras personas. Especialmente, si se trata de toparse con extranjeros y la persona por pena o vergüenza no se siente cómoda hablando en otro idioma, como por ejemplo en inglés. Así me ocurrió en una ocasión con una empleada, camino a la oficina en un tren atestado de personas y en hora pico. Tuve la impresión de que una vez detectada mi presencia en el mismo vagón del tren, ella prefirió evitarme y así que no encontró una mejor manera para hacerlo que "durmiéndose" convenientemente por algunos minutos.
Esta costumbre del sueño ligero es capaz de provocar muchas situaciones risibles y simpáticas que cualquiera podría presenciar viajando en transporte público en Japón. Esta el caso de la chica que sentada en un asiento del vagón del metro y estando dormida va poco a poco inclinando su cabeza y colocándola sobre el hombro de un desconocido compañero de viaje. O aquel caso del viajero ejecutivo que, habiéndole fallado el reloj interno mientras viaja de Osaka a Tokio, en asiento reservado en el tren bala (Shinkansen), es despertado repentinamente en la estación a la que se dirigía (Kyoto) por el siguiente pasajero a quien correspondía el asiento. A escasos segundos de que el tren siga su paso, salta del asiento y se salva de pasarse de su estación, tras experimentar una tremenda vergüenza. O el caso del joven estudiante de bachillerato que, regresando a su casa una tarde, se duerme sentado con el celular en la mano. Va haciendo el recorrido con el aparatito a punto de caérsele mientras mantiene en vilo a más de uno de los pasajeros que observan la mano trémula del joven saltar al ritmo del bus, sin atreverse a despertarlo por esa tan japonesa noción de respeto por el otro.
Y no puede faltar el sujeto que, regresando en tren de cercanías después de una dura jornada de trabajo, no consigue asiento. Aún así, estando de pie, maletín en una de sus manos y con la otra asido al riel, es capaz de cerrar los ojos y viajar dormido, balanceándose al lado de los otros cansados viajeros. Como bailando un dulce vals, va cabizbajo, sin inmutarse, sin caerse ni soltar el maletin, sin claudicar ni renunciar a ese preciado sueño ligero. Viaja dormido, aprovechando esos valiosos minutos, sumido en el sueño que le permite esconderse, que le sirve para encerrarse en sí mismo, quizás para meditar, soñar despierto o simplemente para descansar; mientras su tren recorre kilómetros de vías y pasa por muchas estaciones, adentrándose hacia los suburbios de una ciudad japonesa cualquiera. Cosas de la cultura... y quien sabe si de la genética.
izquierdomoreno@gmail.com
twitter: @nizquiermo
Por Nelson Izquierdo Moreno
22.04.2012
7:20 AM
Estimada Elizabeth: Gracias por su comentario y por ser tan consecuente con el Blog. Saludos desde Japón hasta aquellas tierras germánicas.
Por Nelson Izquierdo Moreno
21.04.2012
9:07 AM
Muchas gracias estimada Desiree comentar el artículo y señalar otra de las cosas curiosas que como seres humanos nos acercan al Japón. Saludos.
Por DESIREE ARNACHE
16.04.2012
7:58 AM
Hola estimado Nelson, me resulta curioso este artículo ya que hace poco leí en la prensa que los Venezolanos consideramos el dormir mucho como símbolo de flojera, y que comúnmente dormimos "mal" o poco. Sin embargo en naciones como Japón a pesar de dormir en promedio de 4 a 5 horas por día de lun-vier tienden a recuperar el sueño los fines de semana ya que duermen hasta 14 HORAS¡¡¡¡¡...otra curiosidad del mundo nipón
Por Elizabeth de Simon
16.04.2012
7:07 AM
Muy anecdótica y relajante su bitácora. En las muy concurridas rutas urbanas de la orbe, se hace conveniente un reposado descanso mientras se llega al lugar de destino
Por Nelson Izquierdo Moreno
12.04.2012
8:46 AM
Amigo William: Gracias por recordar esa simpática anécdota que compartimos durante tu visita a Japón. Muchas situaciones del día a día, aparentemente triviales, nos ofrecen siempre la oportunidad de aprender de las peculiaridades de esta cultura. Es siempre un placer compartirlas con mis amigos y lectores. Un fuerte abrazo.
Por Nelson Izquierdo Moreno
12.04.2012
8:37 AM
Estimada Carolina: Me complace saber que le ha gustado el artículo. Gracias por seguir el Blog y por sus comentarios. Saludos cordiales desde Kobe.
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