CARACAS, viernes 02 de noviembre, 2012 | Actualizado hace
02.11.2012
03:34 PM
Todas aquellas historias que hablan sobre las bondades de las críticas, cuando son constructivas, y de sus aportes al proceso de reconstrucción de cualquiera de los caminos hacia el desarrollo de una idea que beneficie a los colectivos sociales; generalmente desestiman la realidad; se plantean desde laboratorios o en definitiva, nunca se sometieron al arbitrio de críticos constructivos.
A nadie, por más amplio que sea en sus criterios, le gusta que venga otro y mucho menos si alguna vez comieron del mismo plato- a opinar sobre las formas y los fondos.
Cada vez que surge una duda o una crítica y se hace pública; todos salimos unos más que otros- a advertir que no hacía falta ventilar esos asuntos en público; que los trapos sucios se lavan en casa; que existen instancias de seguimiento, que siempre hay espacios para el debate antes de que la sangre llegue al río.
Pareciera que la democracia que practicamos es víctima de las cortinas negras, que existen para esconder las discusiones internas; a fin de que un público de espectadores no se entere de los guiones que los intérpretes deben declamar sobre las tablas.
Cada quien con su verdad propia establece dogmas y con ellos vive; sin terminar de darse cuenta de que las críticas andan por ahí, en el inconsciente colectivo sin aflorar abiertamente; castigando con la negación, los procesos de crecimiento necesario; justamente con el uso de esas críticas para sortear nuevos y viejos- obstáculos.
Tras la sorpresiva declaración de Ricardo Sánchez y sus colegas diputados suplentes; se ha desatado una gama de opiniones, muchas de ellas condenatorias de lo inoportuno y extemporáneo de las afirmaciones. Ramón José Medina, secretario ejecutivo adjunto de la Mesa de la Unidad Democrática habló de instancias para la discusión y el debate; sin entrar a considerar el fondo de las acusaciones de Sánchez y compañía.
Probablemente esas instancias; en principio de índole partidista, se instalen y ojalá que además de eso rindan cuentas. Sólo así tendrán sentido las críticas; porque una vez expresadas; más allá de las calificaciones propias por el daño que hacen en este momento; habría que darle respuestas; sin apelar a la tangente.
No hay que señalar ni buscar culpables; lo que debemos hacer es atender y entender que hay hechos reales que condujeron a unos resultados que simplemente no llenaron las expectativas.
Vamos encaminados a otro proceso. El ventajismo o fraude en cámara lenta- sigue su curso. Vamos a ver si somos capaces de caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Siempre se ha dicho que el venezolano es del tamaño del compromiso que se le presente; siendo así, Asumamos la crítica pública o privada- consigamos el aporte, y apliquemos lo necesario para que esta vez votar repercuta en mucho más que una victoria "sentimental".
@incisos
Un ciudadano más. Convencido de la necesidad de una visión plural de la vida. Fiel creyente de que nos sobra talento para enfrentar los retos. Enemigo de las camisas de fuerza. Dueño de mis ideas solo hasta que son públicas. Partícipe de las ajenas, cuando redundan en auténtico, y no sesgado, bienestar colectivo. Aquí algunas ideas, algunos Incisos, que intentan mostrar una -de tantas- visiones. Autor del libro "Primarias, un ejercicio ciudadano".
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