lunes 21 de enero de 2013  09:20 AM
Se acabó lo que se daba. Tristemente llegó el final de una temporada realmente emocionante, eso no lo podemos negar. Pero como se venían desarrollando los últimos encuentros del round robin, el desenlace no podía ser de otra manera.

Y es que la ofensiva del Caracas literalmente se paralizó, los corredores se atascaron en las bases, mientras que los rivales hacían lo que tenían que hacer. Así era imposible ganar y la eliminación estaba pintada.

La idea no es caerle encima a los peloteros que, como profesionales saltan al terreno con toda la intención de hacerlo lo mejor posible, pero en los últimos encuentros se vieron sin aquella garra que por momentos hicieron del Caracas uno de los favoritos para llegar a la final. Se pueden hacer errores, pero lo que es inexcusable es el desgano.

Particularmente en el juego del domingo la apatía e inacción de algunos hizo que  las tribunas del Universitario se llenaran de frustración. Insisto, se gana y se pierde, pero hay formas de caer con más dignidad que en otras. Ponches sin tirarle con hombres en posición anotadora, batazos inofensivos con tres en bases, haciéndole swing al primer lanzamiento. En fin.

Insistiendo en el match ante Cardenales tenemos que los dos primeros bateadores del lineup caraquista se embasaron 7 (¡siete!) veces y no pudieron anotar. Abreu tomó cuatro boletos y Luis Rodríguez dos, además de despachar un incogible. ¿Qué quieren que les diga leonáticos?

En mala hora se lesionó Jesús Aguilar.

Desde el principio del round robin rodamos con la escogencia de los sustitutos. Lanzadores que medianamente resultaron, mientras que no se utilizó un cupo para contratar un bateador respetable como es el caso del joven Oswaldo Arcia, quien en ese momento estaba disponible. Reconozco que en su momento hasta elogié las escogencias de los Leones, pero tras la deserción del lanzador estadounidense Tyson Brummet, todo se complicó.

Sin embargo, allí no estuvo el fondo de la debacle. El propio manager Frank Kremblas dijo que no se arrepentía de la escogencia de los pitchers en la ronda de sustituciones, aduciendo que sus peloteros "sabían y podían batear".

En todo caso no nos queda otra que 'ver los toros desde la barrera' y observar por televisión los encuentros entre Lara y Magallanes.

Yo particularmente les diré que no lo haré. Para mi se acabó la temporada con la eliminación de mis Leones. Nada de ligar al Cardenales en contra del Magallanes, ni viceversa. Honestamente no me interesa qué equipo resulta campeón y mucho menos si logra hacerse con el título en la Serie del Caribe.

¿Radical? si ¿Amargado? por supuesto, pero como verdugo no pide clemencia, aquí esperaré tranquilo la próxima temporada para seguir ligando a mis Superleones que con toda seguridad regresarán repotenciados gracias a una temporada más de experiencia de -entre otros- Carlos Rivero, Daniel Mayora, Jesús Aguilar, más la camada de pitchers jóvenes que se desarrollan en el norte.

Ah, y no acepten burlas ni chalequeos de aficionados que no sean del Magallanes o el Lara, los otros no tienen ni voz ni voto, están bien muertos y enterrados desde hace tiempo. Así las cosas.

A todos los supergalácticos panas caraquistas un fuerte abrazo y gracias por compartir conmigo esta afición por el equipo más exitoso de la liga venezolana, y por supuesto, gracias por hacer de este blog de beisbol el más visitado de El Universal. Hasta pronto y no se olviden, en las buenas y en las malas, por sobre todas las cosas ¡Caraquistas Forever!