martes 15 de enero de 2013  11:45 PM
In extremis. Así ganaron este martes los Superleones, apelando a un férreo pitcheo, excelente defensiva y a la nunca despreciable "pequeña ayuda de mis amigos", en esta ocasión del infield de las Aguilas. 

Juego particularmente cerrado en el cual cada uno de los peloteros capitalinos aportó su granito de arena para conseguirlo.

El abridor Les Walrond se lució en una sólida labor de cinco innings en los cuales no permitió hits (tres dobletes), ponchó a dos, otorgó par de boletos y una carrera. "La clave fue mantener la bola abajo y trabajar con la curva, la cual me funcionó a la perfección", dijo el zurdo una vez concluido el emocionante encuentro en el estadio Luis Aparicio El Grande, en Maracaibo.

Pero si Walrond estuvo bien, Luis Sanz mostró lo mejor de su talento y el dominicano Rhiner Cruz protagonizó su presentación más notable en Venezuela, cerrándole por completo el puerto a los zulianos.

¿Y qué me dicen los leonáticos de Juan Carlos Gutiérrez? Puro coraje, valentía y condiciones. Vino el "Bola 8" a cerrar su último encuentro de la temporada y la verdad es que nos hizo sufrir, quizás para que luego la victoria resultara más sabrosa. Después de recibir incogibles seguidos del 'Pollito' Henry Rodríguez y Ernesto Mejía, apretó el brazo para ponchar al derecho  Alex Cabrera y obligar a los zurdos Alex Romero y Sandy León a batear sendos elevados, para cerrar con broche de oro una temporada sensacional.

En cuanto a la defensiva los Superleones sencillamente se pasaron ante los zulianos. Dobleplays relampagueantes, aparte de lances de altísima factura como el rolling que decapitó con clase Alex González en el octavo con la carrera del empate en posición anotadora.

Mención aparte para el 'brazalete' de Daniel Mayora. En el juego del lunes en el Universitario ya había dado muestras del poder de su brazo al lanzar desde el leftfield ante un posible pisicorre zuliano. La pelota llegó de aire al pecho del receptor Yorvit Torrealba, mientras que el corredor aguilucho se quedaba sabiamente en la antesala.

Este martes Sandy León hizo caso omiso de la advertencia de la víspera y se aventuró en pisicorre hasta el plato en el quinto, donde fue inmolado fácilmente por el certero disparo de Mayora. Allí prácticamente quedó sellado el destino del partido.

Debo decirles que si antes del match alguien me hubiese asegurado que el juego se decidiría con tres errores en un inning del infield zuliano, dos de ellos del campocorto Freddy Galvis, sencillamente le hubiese dicho que estaba desquiciado. Tanto Galvis como Henry Rodríguez (el protagonista del otro yerro) son de los mejores infielders con que cuenta actualmente Venezuela, razón por la cual esas pifias fueron más que sorpresivas.

En todo caso el Caracas tuvo la virtud de no desperdiciar las facilidades que le dio el contrario, para así sumar su sexta victoria de este round robin, conquista por demás importante y necesaria.

Restan cinco encuentros, de los cuales hay que ganar tres casi obligatoriamente, pero según lo visto últimamente es más que probable lograrlo, aun sin nuestro cerrador de bandera Juan Carlos Gutiérrez.

Por lo pronto mis supraterrenales panas caraquistas, nos encontramos en el segundo lugar a un juego de la punta y aunque la situación es realmente complicada, los equipos que vienen atrás la tienen peor. Este miércoles repetimos en Maracaibo ante las Aguilas y con Yohan Pino en la lomita, mientras que el jueves viajaremos a Barquisimeto a enfrentarnos a Cardenales, equipo que nos dio una ayudita al vencer a Caribes.

La pelea es peleando. ¡Caraquistas Forever!