domingo 6 de enero de 2013  09:16 AM
¿Qué se puede decir? Que Caribes nos tiene el número tomado.

En once confrontaciones en esta temporada nos han ganado ocho encuentros, pero las dos últimas de manera por demás contundente, con autoridad.

Este sábado apenas dos incogibles pudo batear la tropa melenuda ante los envíos de Ramón Ramírez, quien laboró siete capítulos sin mayores sobresaltos. Solo Jesús Guzmán y Asdrúbal Cabrera pudieron descifrar los envíos del derecho, del resto... nada.

Y díganme queridos leonáticos, ¿qué equipo gana con apenas dos incogibles? Ni siquiera los Yanquis del 26. Y mientras, el excaraquista José Castillo sonaba tres. Así las cosas.

Paralelamente los lanzadores rivales se las ingeniaban para propinar hasta ocho ponches que terminaron por cercenar la más diminuta posibilidad de ataque. Con excepción de Asdrúbal Cabrera, Carlos Rivero y Ramón Cabrera, todos los peloteros del lineup del manager Kremblas sorbieron por lo menos un ponche, llevando la batuta Darren Ford con tres.

¿Y qué me dicen de Walrond? Sencillamente... sin comentarios.

En este sentido me comentaba un leonático que cómo era posible que el Caracas se reforzara con dos lanzadores de La Guaira, que aparte de pavoso, era un equipo que precisamente había quedado eliminado por la poca profundidad de su pitcheo. "A las pruebas me remito -me dijo- a Walrond le hicieron siete y la otra se la marcaron a Anthony Ortega". No pude refutar nada ante pruebas tan contundentes.

Pero no hay que mirar para atrás, aunque debamos enfrentarnos a Caribes domingo y lunes, este último día en el Universitario. La misión, aunque parezca cuesta arriba, es derrotar a los anzoatiguenses como sea, para así enfilarnos a puestos importantes en el round robin. Es imperativo, de lo contrario, olvídense.

Cuando se han disputado tres juegos de la fase semifinal nos encontramos en el último puesto, a un juego de los punteros. Ciertamente no estamos lejos, pero no hay que seguir dando ventajas, so pena de quedar descolgados en la clasificación que integran cinco equipos.

Restan trece juegos de un round robin en el que históricamente para tener vida hay que ganar por lo menos diez encuentros. En consecuencia, de esos trece encuentros hay que salir con la diestra en alto en nueve de ellos. ¿Difícil? si, pero no imposible. ¡Caraquistas Forever!