domingo 30 de diciembre de 2012  09:27 AM
Excelente juego donde imperó el buen pitcheo y una defensiva de altura. Así también se gana, bateando lo justo y haciendo las cosas pequeñas. No hace falta triturar al rival a fuerza de batazos para salir con la diestra en alto.

Armando Galarraga demostró que aun le queda. Si bien recibió siete incogibles en cinco actos y propició unos wildpitches, supo sacar sus mejores armas en los momentos de tensión, para en definitiva cortarle las alas a la envalentonadas Aguilas.

Particularmente al peligrosísimo Ernesto Mejía lo puso prácticamente a gatear con lanzamientos en curva que se caían al llegar al home plate. Bien de nuevo por Galarraga, que niveló su récord (2-2) y pudo mejorar a 6.27 una efectividad que en su momento fue astronómica.

Pero si bien Galarraga estuvo sobrio y particularmente centrado, el pitcher que más me impresionó fue el joven Miller Díaz, quien con su poderosa recta y el cambio terminó por cerrarle el puerto a los zulianos.

Juan Carlos Gutiérrez es garantía de éxito sin duda, y este sábado lo volvió a ratificar. Sin embargo fue angustiante ese noveno inning que inició con boleto a Darrin Mastroianni. Posteriormente obligó a Humberto Quintero a roletear al short y tras el pivot en segunda, Hernán Pérez -con todo el tiempo del mundo- lanzó de un bote largo a la inicial que afortunadamente Raúl Padrón Pudo manejar. Todos los leonáticos que estábamos en el Universitario dejamos escapar un sonoro ¡Ufff! "Un día de estos Hernán Pérez nos va a matar de un infarto", se escuchó decir en la tribuna.

Ayer debutó en la Liga Venezolana el dominicano Rhiner Cruz, quien fue recibido con una "tiza"de José Flores. De una, sin anestesia, se enteró Cruz que los venezolanos son bateadores de rectas, así éstas estén cercanas a las 100 millas por hora. Para la próxima lo pensará mejor. Por lo pronto el manager Kremblas no le quiso dar largas al asunto y lo sacó del box de inmediato. Bien por el "Tormentoso".

Como decía, también se puede ganar con buena defensiva y esa fue la que mostró Bob Abreu en el jardín derecho, específicamente en el quinto inning tras decapitar una línea bajita de José Flores con Ender Inciarte en segunda. El Comedulce le partió con decisión hacia adelante y casi a la altura de los tobillos atrapó la esférica. Fue tan sensacional la jugada que uno de los árbitros determinó que Abreu había capturado la pelota de piconazo. Al final imperó la sensatez y la realidad, el grupo de umpires decretó el out y la carrera del empate se quedó varada, en circulación.

Este juego sabatino fue totalmente opuesto al de la víspera, en el cual -tras las siete carreras iniciales- la tribuna fue una fiesta con cánticos, bromas y risas, en medio de un ambiente relajado. Ayer todo el mundo estaba tenso, callado y hubo muy pocas manifestaciones de alegría. Todos los leonáticos estaban pendientes de lo que pasaba en el juego, no perdiéndole detalle a nada. Estresante, pero sabroso a la vez.

Bueno mis ultragalácticos panas caraquistas, ya no finalizaremos en el quinto lugar y si en definitiva derrotamos a los Bravos este domingo, estaremos escogiendo de segundos en el draft de sustituciones. La orden del día es escoger lanzadores a como de lugar, y ya saben ¡Caraquistas Forever!