sábado 22 de diciembre de 2012  08:41 AM
Pienso que más allá de las últimas dos conquistas que consolidaron la victoria (7-2) de los Superleones sobre el Magallanes en la serie particular, está el hecho de la redención de Armando Galarraga, el abridor del último juego de la fase regular ante los eléctricos.

Ciertamente que la victoria tuvo un sabor particular, entre otras cosas porque se vino de atrás luego de un comienzo incierto, y como dice la leonática Berenice Quiroz: "Como disfruto cuando le ganamos al Magallanes, es una sensación indescriptible...", pero, insisto, la actuación de Galarraga fue gratificante.

Venía el derecho de actuaciones desastrosas. En 8.2 innings había aceptado nueve carreras, otorgado siete pasaportes y cedido 18 inatrapables, para un whip (coeficiente en el que se agrupan hits, boletos y pelotazos por inning) exageradamente alto.

Es por ello que las perspectivas eran prácticamente nulas para el cotejo de este viernes. Con ese handicap Galarraga enfrentaría a una auténtica maquinaria ofensiva en la que destacaban -entre otros- los grandeligas José Altuve, Elvis Andrus, Juan Rivera y Ezequiel Carrera. Además, el partido se realizaba en territorio hostil, donde la fanaticada tiene su peso específico.

Pero nada de eso valió. El derecho, luego de sobreponerse a un primer capítulo complicado, en el que aceptó tres carreras, con hasta cuatro petardos, se recompuso para ganar su juego, un juego que nos llevó al tope de la clasificación e hizo ver de nuevo el futuro inmediato con mayor optimismo.

En total Galarraga enfrentó a 21 rivales en cinco episodios, y a partir de ese fatídico inicio, aceptó apenas dos incogibles de la poderosa escuadra valenciana. Con esta actuación mejoró unos números que estaban por la estratósfera. Su efectividad cayó a 7.90, con 12 carreras limpias permitidas en 13.2 innings, lo mismo que su whip que se instaló en 2.34 con 24 imparables permitidos y ocho boletos. 

Bien por Galarraga, por quien nadie apostaba nada antes de este encuentro, una confrontación que le sirvió además para recuperar la confianza.

Y bien por el Guti Gutiérrez, quien se despidió de la afición caraquista con números de grandeliga. Este viernes conectó tres incogibles para marcharse con la frente en alto, con la satisfaccion del deber cumplido. Gutiérrez, quien es poco probable que regrese, finalizó con un sólido average de .349 (de 86-30), con tres jonrones, seis dobles y 19 carreras impulsadas.

De aquí en adelante su puesto será ocupado por el estadounidense Darren Ford, quien tendrá la difícil tarea de calzarse los spikes del grandeliga de los Marineros de Seattle.

Otro que se ha soltado a batear es Luis Rodríguez, el siempre rendidor infielder de Tinaco, quien ha conectado 50 inatrapables en la zafra, únicamente superado en el Caracas en este renglón por Carlos Rivero (57). Rodríguez esgrime un robusto average de .296 y un altísimo promedio de embasado de 4.20.

Y como nos recomendaron los magallaneros, estamos viendo la tabla de posiciones, y hoy reafirmamos nuestras opciones de finalizar en el tope y de esta manera tener la primera opción en el meet de sustituciones. Yusmeiro Petit es una buena opción en este sentido.

Pero en todo caso mis ultrasiderales panas caraquistas, no es hora de contar los pollos antes de nacer, todavía nos quedan cinco juegos por disputar, en los cuales el "tormentoso" manager Frank Kremblas tratará de estructurar un teamwork de cara a la semifinal. Este domingo nos vemos las caras con Cardenales en el Universitario, donde la ocasión será propicia para calibrar nuestras potencialidades ante un equipo realmente sólido, que emerge entre los favoritos en el round robin. En todo caso ¡Caraquistas Forever¡