miércoles 5 de diciembre de 2012  09:48 AM
El Caracas está mostrando su mejor cara en esta final de ronda eliminatoria, al punto de que por primera vez en lo que va de temporada puede hilvanar cadena de cinco victorias consecutivas, con las cuales afianza su liderazgo y le abre camino hacia el round robin.

Este martes ante Bravos de Margarita los Superleones desataron una tórrida ofensiva de 16 petardos, la cifra más alta de la actual zafra, llevando la batuta Jesús Guzmán, quien conectó tres para seguir robusteciendo su promedio hasta .380. Otros cinco melenudos pudieron duplicar (Henry Wrigley, Luis Rodríguez, Tony Campana, el Guti Gutiérrez y Josh Kroeger), pero todos, absolutamente todos en la alineación inicial del manager Frank Kremblas al menos conectó un hit. Eso se llama batear.

Lo de Henry Wrigley no es cuento, llegó a 34 impulsadas en 43 encuentros, por lo que su salida del lineup será un duro golpe. Desde los tiempos Pete Koegel -pasando por el propio Kroeger- el Caracas no contaba con un importado tan productivo, razón por la cual -insisto- su bate será extrañado en la alineación caraquista.

En cuanto al Chucho Guzmán hay que reconocer que vino con las pilas puestas. Luego de dos temporadas completas con los Padres de San Diego luce más selectivo en el home, sin hacerle swing a pitcheos malos. La operación para removerle carnosidades en los ojos lo dejó por lo demás fino y alerta.

Este martes Tony Campana apeló a su velocidad para apuntarse dos infieldhits y con esa velocidad se estafó una base, hizo pisicorre a tercera y anotó, manteniendo su alto perfil ante la fanaticada caraquista. Este jugador nativo de Ohio no ha bateado (apenas .188, de 32-6), pero como le pone en el terreno de juego. Se marcha a Estados Unidos el 15 y también su enjundia y coraje serán echados de menos.

Uno que si se queda es Daniel Mayora, quien a base de disciplina y conciencia de lo que debe -y sabe- hacer, se ha ganado la confianza del manager Kremblas. Este martes ejecutó limpiamente una jugada de squezze play, tocando de manera perfecta un lanzamiento complicado, ceñido al cuerpo. Bien por Mayora y por Kremblas, a quien le siguen saliendo bien las cosas.

Finalmente quiero referirme a Víctor Lárez, quien a la calladita se ha erigido en pieza fundamental del bullpen caraquista. Este martes de nuevo hizo un estupendo trabajo en un inning y un tercio de dominio ante unos Bravos que amenazaban con desbordarse.

Larez ha visto acción en un total de 25 encuentros, en los cuales ha lanzado 28.2 innings, aceptando apenas 16 incogibles (2 jonrones) y tres carreras limpias, para milimétrica efectividad de 0.94. Si bien ha otorgado 10 boletos, sus 24 ponches equilibran la balanza.

En Estados Unidos forma filas con la organización de los Tigres de Detroit y en este año jugó clase A Fuerte con el Lakeland, ganando cuatro juegos y cayendo en una oportunidad. Lanzó un total de 68 innings en 35 juegos, todos como relevista, y apenas permitió 48 hits y 13 carreras limpias, dejando efectividad de 1.72. Ponchó a 59 y otorgó 29 pasaportes, con solo tres wildpitches.

Se estima que este espigado (1,90m) cumanés sea asignado el año próximo a AA y de allí siga avanzando hacia horizontes más promisorios.

En fin mis ultrasiderales panas caraquistas, seguimos en la cresta de la ola, viendo a nuestros rivales de reojo y hacia abajo, gozando del buen momento. Insisto en que hasta los momentos no se ha conseguido nada, pero ¡que sabroso! es ganar, verdad? El sábado iremos contra el Magallanes en su feudo valenciano, ocasión propicia para que sigamos gritando ¡Caraquistas Forever!