lunes 12 de noviembre de 2012  08:09 AM
Ese es el Caracas que todos queremos ver. Ese que estando atrás no se rinde, ese que a fuerza de batazos y coraje le da vuelta al marcador, ese que luce impenetrable en su pitcheo de relevo.

Y así puede resumirse la historia de este domingo ante el Magallanes, un equipo que lucía poco menos que intratable en los primeros cinco innings con un Shoemaker inmenso desde el montículo.

En esos primeros capitulos todo era fiesta para una afición magallanera que en buena cantidad se apersonó en nuestro reducto de Los Chaguaramos. Todo era alegría y cánticos acompañados por las infaltables espumosas. "Pepe, trae otra caja y la pones aquí. Esa la aposté con aquel caraquista. Esta noche vamos a meterle nueve arepas a estos leoncitos", decía un magallanero de la zona F, enfundado en una camisa azul clara con la inconfundible M en el pecho.

Ya en el sexto inning, con el jonrón de Carlos Rivero, la sonrisa del personaje se transformó en un rictus. Después vendría el doble de Kroeger que sentenció el partido, y la puntilla que significó el cierre de lujo Juan Carlos Gutiérrez. Entre la algarabía de los miles de leonáticos que plenaron el Universitario, se vio al magallanero sacar con tristeza la cartera y preguntarle a su compañero: "pana, tienes 200 allí, que me quedé pelando...". En fin.

Sin dudas que fue el mejor partido de los Superleones en lo que va de campaña, quizás el más satisfactorio, aunque al principio generó dudas la alineación que mostró el manager Frank Kremblas. A Kroeger, un jugador que tenía más de un mes sin actuar, lo alineó de tercero, colocó a Raúl Padrón de quinto, por delante de Carlos Rivero y prefirió la defensiva de Gregorio Petít, a quien ubicó de último en el orden al bate.

No pocos caraquistas se sorprendieron de este lineup. "¿El muerto de Padrón de quinto bate? ¿Por qué no ponen a Fellhauer? ¿Y Petit, que no le da un palo a nadie?". En fin, miles de comentarios que al final vinieron a darle la razón a Kremblas, quien sumó su segunda victoria en tres salidas al terreno.

Pero hay que estar claros, esta victoria no se hubiese conseguido sin el impecable trabajo del cuerpo de relevistas, el cual cerró por completo el puerto a la nave magallanera, no permitiéndole incogibles en los últimos cuatro innings y un tercio. Ni Víctor Lárez, Guillermo Moscoso, Héctor Rondón, ni mucho menos Juan Carlos Gutiérrez aceptaron inatrapables, y es por ello que el Caracas salió con la diestra en alto. 

Esta victoria sirvió para mantenernos con balance positivo y a escasos dos juegos del sitial de honor que precisamente ocupan nuestras víctimas de este domingo. Ahora lo que nos tocan son trece días de juegos seguidos. La semana la iniciaremos en Maracaibo visitando a las Aguilas martes y miércoles, para luego regresar a la capital donde recibiremos a Magallanes, Tigres y Caribes. La ocasión se presenta ideal para asaltar de una buena vez los primeros lugares de un torneo realmente cerrado. Veremos.

En todo caso mis intergalácticos panas caraquistas a seguir disfrutando de esta victoria y a chalequear a todos los magallaneros que vean por allí en el trabajo, las aulas de clase y hasta en la casa, donde siempre hay más de un infiltrado. ¿Caraquistas Forever!