martes 6 de noviembre de 2012  06:57 PM
Sorpresa, por decir lo menos fue lo que causó el despido de Rick Sweet. Si hubiesen prescindido de sus servicios después de las cuatro derrotas en fila que dejaron al equipo tambaleante con balance de 5-7 tras los primeros doce encuentros, pues sería, si se quiere, comprensible.

Pero después de cuatro triunfos al hilo, cuando el equipo pareciera haber tomado el ritmo, la verdad no se entiende.

Particularmente me gusta más el estilo a lo Earl Weaver, Bobby Cox, Billy Martin y Lou Piniella, agresivos, peleones, de esos que encaran a los umpires cuando cometen errores garrafales, pero debo ser honesto en que no me desagradaba Sweet, un piloto apegado al librito, sosegado y con ascendencia sobre los peloteros. En fin.

Quizás mi cortocircuito más notable con Sweet sucedió en el primer juego contra el Magallanes, cuando se presentó el tristemente célebre "balk". Entonces Sweet protestó muy tímidamente una decisión que determinó la derrota del Caracas. ¿Se imaginan a un Billy Martin protestando ese balk?. Mínimo hubiese pasado la noche en la Prefectura de El Recreo. Créanlo.
 
Ayer el propio Sweet comentó desde Atlanta que se mostró sorprendido por la decisión de la gerencia capitalina, la cual no le informó de los motivos del despido y él tampoco las pidió. Le confesó al compañero Luiscarlos González que estaba muy triste, ya que estaba seguro de llevar a los Superleones al título, y que le deseaba la mejor de las suertes a su sucesor.

Y hablando del sucesor, tenemos que Frank Kremblas regresa con el objetivo del título. No hay medias tintas. La gerencia melenuda se muestra inflexible en este punto. Nada de conformarse con clasificar al round robin o llegar a la final, hay que ir más allá: cargar con la corona y eso lo sabe Kremblas, quien en este sentido tendrá sobre su cabeza una afilada Espada de Damocles.

Por lo pronto todos los leonáticos recordamos aquella final de la 2008-2009 ante los Tigres de Aragua, donde se caldearon los ánimos tras un pelotazo contra Jesús Guzmán. Entonces Kremblas se fajó con sus peloteros y le hizo frente a unos aragüeños liderados por Miguel Cabrera, Francisco Buttó y Héctor Giménez  -entre otros- quienes se mostraron en las pantallas de Tv fuera de sus casillas, gritando improperios y amenazas. Pero eso es cosa del pasado.

Pues bien, ese mismo Kremblas está de regreso y desde ya avisa a los rivales: ¡cuídense del Caracas! 

En todo caso mis ultracibernautas panas caraquistas, finalizó la era Sweet y comienza el segundo capítulo de la novela Kremblas, la cual aspiramos tenga un final satisfactorio. ¡Caraquistas Forever!