CARACAS, sábado 22 de septiembre, 2012 | Actualizado hace
22.09.2012
01:33 AM
Pase lo que pase el 7 de octubre, la vida continuará. Los que estamos fuera y los que están dentro de Venezuela tendremos que ver qué hacemos con nuestras vidas. Si la seguimos tal como está, si nos vamos o nos quedamos, si le damos una oportunidad al lugar donde estamos.
Todo comporta un riesgo y una oportunidad. Quizás lo único importante es darle un chance a tomar las decisiones que le den paso a lo que sentimos que es nuestro camino. No importa si parece equivocado o acertado. Sólo cada uno puede vivir por cada cual.
Anoche asistí a un interesantísimo montaje en el que Flor Núñez, Marialejandra Martín y Jorge Hernández le dan vida a una serie de planos en los que la comedia y el misterio, la reflexión político-existencial y el arte se dan cita, se convocan. El exilio, la tragedia de la traición, la incomprensión, la intolerancia y la vida simple conviven en Mientra te olvido, una pieza capaz de hacerte reír, llorar, especular y pensar en ti mismo.
En la versión de esta ciudad (tiene tanto éxito que está al mismo tiempo en cartelera en Caracas y en Miami), la pieza adapta detalles y parajes de su desarrollo tomando en cuenta que su público será cubano. Pero exhibe momentos maravillosos de la obra de Mayakosky, aquel poeta ruso que además de ser -sin saberlo- precursor del minimalismo, fue un revolucionario que pagó con su vida y a voluntad propia sus equivocaciones.
No importa lo que decidamos, la consecuencia no la sabremos hasta vivirla. Así que más vale que vivamos haciendo lo que queremos.
Yo voy a cumplir 11 años fuera de Venezuela. Cada día es como un sonido seco del reloj. En la medida en la que me más me separo, mejor sé lo que somos, pero, al mismo tiempo, nuestra manera de materializarlo, vuelve y vuelve a cambiar.
Y yo, también, cambio. Regrese o no lo haga nunca. Regrese ya o más tarde. Me mude ahora a otra ciudad o lo haga luego, después de reconstruir mi país. Varios procesos se desarrollan al mismo tiempo, y uno, pobre ser humano, es uno solo y se queda prendido de los procesos que va viviendo.
He madurado un proceso de pertenencia, a la distancia, que he narrado detalle a detalle durante el último año en este blog y del cual me siento profundamente orgulloso y agradecido.
Creo que es poca lo sustancia que tengo que decir sobre los venezolanos que nos fuimos que no haya dicho ya, y quizás es el momento de reinventarse.
Los que estamos fuera, y quizás potencialmente los que desean salir para no estar encadenados a la pertenencia, sabemos o sabrán que siempre estaremos escindidos.
De una forma u otra, ahogados y con el sueño o afuera con la añoranza, se vive con la nostalgia, con el deseo de otra vida, como dice Vargas Llosa.
Espero que nos leamos pronto, de seguro reinventados, sea donde fuere en estos espacios virtuales.
Les agradezco un montón por los comentarios y las lecturas.
Por Julio T. Cabello
24.09.2012
11:03 AM
Muchas gracias, María! Cada cabeza es un mundo, y todos debemos tomar las decisiones que sean apropiadas para nuestras vidas. Saludos!!
Por Maria Medina
24.09.2012
4:59 AM
Buena suerte en sus proyectos! No le he leído siempre pero me ha permitido tener otra opinión de lo que es estar afuera ya que tengo dos hermanos que decidieron quedarse para siempre en Estados Unidos.