CARACAS, viernes 07 de diciembre, 2012 | Actualizado hace
07.12.2012
10:38 AM
Manifestaciones dan el grito de alarma con respecto al desempleo juvenil que está creciendo en Europa. Ellos hacen un llamado a los líderes europeos para que organicen lo antes posible una cumbre para salvar su futuro. Mientras todos los ojos de los gobernantes europeos se dirigen a planes de rescate de bancos, tiene un drama social en Europa que exige, un rescate inmediato al desempleo juvenil que se dispara hasta rozar el cielo. El precio que como sociedad pagarán por una generación perdida es mucho más elevado que el de todos los miles de millones empleados en salvar cualquier banco. Los 5,5 millones de jóvenes menores de 25 años desempleados en Europa son casi el doble del número total de desocupados de más de 25 años. Y esta cifra está creciendo en todos los países, también en los Países Bajos con una tasa de paro relativamente baja, el desempleo juvenil ha aumentado un 25% respecto al año pasado. Los jóvenes cuestionan precisamente los recortes presupuestarios en el sector de la educación. No se puede permitir que se pierda o se devalúe su capital humano. Por ello, la solidaridad mutua es necesaria. La austeridad presupuestaria es responsable de que esta fraternidad se vea fracturada y constituye un enfrentamiento intergeneracional latente y es un terreno fértil para la radicalización. Los titulados universitarios de hoy en día pueden imaginar que serán más pobres que sus padres, un fenómeno social que se produce por primera vez desde 1945. El agotado modelo económico occidental no sabe aprovechar el dominio de las nuevas tecnologías que posee esta generación perdida.
Estados Unidos y el Reino Unido subestimaron los salarios más bajos a través del sistema fiscal. Dinamarca, Alemania y los Países Bajos orientaron su política social hacia un sistema de fomento del retorno a la vida activa, para aligerar a cualquier precio las estadísticas del desempleo. En Francia, en Italia y en España, el Estado ayuda indirectamente a los jóvenes al pagar las pensiones de sus padres, que a su vez mantienen a sus hijos sin trabajo. Los gobiernos de los países desarrollados han firmado un pacto con el diablo. Este sistema no puede mantenerse eternamente. Y empieza a hacer aguas. La crisis financiera ha hecho que la amenaza de la quiebra de los Estados se cierna sobre Europa y los gobiernos ya no pueden permitirse simplemente disimular que los precarios existen a base de ayudas financieras. Al mismo tiempo, la recesión de 2009 hizo que las cifras de desempleo se inflasen y ello ha conllevado una nueva oleada de precarización. El 97% de los empleos creados durante el año pasado en el Reino Unido son contratos de trabajo temporal. En Alemania, cerca de la mitad de los nuevos empleos son de duración determinada, sin olvidar los 7 millones de personas que tienen minitrabajos que les reportan menos de 400 euros al mes. En Portugal, 300.000 personas tienen empleos a tiempo parcial. En Francia, el 20% de los estudiantes viven bajo el umbral de la pobreza.
Los precarios europeos se dividen en tres grupos. El primero sería asimilable al proletariado industrial, es una minoría que a menudo se criminaliza, que tiende a la violencia, como la que se desencadenó hace poco tiempo en las calles de Londres. El segundo grupo es el de los jóvenes instruidos, predispuestos a tener un trabajo, pero que, en la coyuntura actual, ya no saben cómo enfrentarla, mientras continúan soñando con un mundo mejor. En mayo, estos jóvenes tomaron las calles de Madrid. Pero el más importante es el tercer grupo, constituido por trabajadores de más edad, con el paso de los años han perdido seguridad material y estatus social, se encuentran marginados y se lo imputan a los extranjeros, una situación muy grave. Esta gente es una verdadera bendición para los partidos extremistas y un verdadero peligro para el modelo actual de sociedad, según advierten especialistas. Si los precarios representan una amenaza para Europa, no será en forma de motines, aunque sin duda habrá cada vez más en los próximos años. Respecto a los jóvenes, su eventual politización conducirá a una alianza con la extrema izquierda, con los movimientos anarquistas y neocomunistas. Esto no presagia nada positivo para Europa. Teniendo en cuenta la debilidad de los dirigentes europeos a la hora de hacer frente a la crisis económica, resulta complicado pensar que serán más operativos frente a la inminente crisis social. No se trata ya por tanto de los intereses nacionales, sino de intereses generacionales los conflictos se dirimirán en el ámbito doméstico entre los jóvenes y los viejos. Hoy, las elites políticas envejecidas de Europa defienden sobre todo los intereses de su propia generación, lo que no hace sino agravar la frustración de los jóvenes sin empleo.
cedros@hcb23.com
Abogado UCV (1989). Especialización y Magister en Derecho Penal. Doctorado en Derecho Constitucional (en curso). Estudios Superiores en el IESA y UNIMET. Profesor Universitario Pre y Postgrado UCV, USM y UCAB. Locutor UCV y P.N.I. Nº 20.768. Autor del Libro: Heurística del Derecho de Obligaciones. Apoderado de empresas nacionales y extranjeras. Agente de la Propiedad Industrial (SAPI) Fundador y Director del Escritorio Jurídico Manuel Alfredo Rodríguez, A.C., con sede en Caracas, Guayana y en las principales ciudades del pais; en Nueva York y Miami, USA
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