Los que conocemos a Marta ( Martica) Rodríguez Miranda
sabemos de su temperamento. No da tregua a nada. Cuando andaba
por esos caminos del reporterismo percibía donde
estaba el tubazo, dejó huella con su "Buen ciudadano"
y ahora como gerente de FM Center sabe que hacer para que
ese circuito siempre esté dando la pelea.
No quise perderme la invitación que a través de
Edgar Díaz me hicieron Vanessa y Viviana Vellenilla Rodríguez,
las dos hijas de la cumpleañera, quienes le armaron "el
bonche" en 212, local que a las 10 de la noche prometía
ser la mejor fiesta de esta temporada.
Una pantalla recordaba los tiempos pasados de la protagonista,
cuando no era rubia y ya poseía espíritu
de trotamundo. Así que la vimos en su primer viaje a
Europa, cuando tenía 15 años. De inmediato me acordé
de Teolita Troconis, mi profesora de inglés en el Politécnico,
quien armaba esos tour juveniles. Si hubiese sido hoy, su
Facebook estaría full de fotos y de amigos.
Como amante de la moda, Marta se fue a Casablanca y
allí encontró un floreado modelo de Cavalli, con
un supersecote que se estrenó esa noche. La dieta
ha hecho sus efectos positivos en Marta, así que la aplaudimos
por la escogencia de esa noche.
Las bienvenidas se dilataron. Un besos para Rodolfo Rodríguez
padre, otro para Rodolfito con Milagros, que tenía tiempo
que no la veía y sigue tan encantadora, un saludo para
el cuñado, Ricardo Montaner y Marlene. El cantante dio
clases de simpatía. Nada de divismos y hasta que se subió
al escenario fue un invitado más. Se vistió con
un chaleco en negro blanco que me encantó.
La música, como siempre, en estos locales muy alta para
mis pobres oídos, pero como hay que divertirse, se toman
las estrategias necesarias para superar los decibeles. ¿Y
Ricardo va a cantar? , le pregunté a alguien muy bien
dateado. Pues no se. ¿Y esos instrumentos y esos micrófonos?
Pero como más sabe el diablo por viejo que por diablo,
di en el blanco. La sospecha se confirmó y antes
de las 12 se oyó La cima del mundo. Un regalo para Marta,
quien hizo dúo con el cantautor. Más de 7 canciones.
¡Qué conciertazo! Gritaba Alexis Navas.
Para atender una llamada corrí a un apartado y, ¡oh
sorpresa! Me topé con la torta. Una estrella gigante
de chocolate. Estuve a punto de meterle el dedo pero ante
la presencia de un montón de luces de bengala dejé
pasar la tentación.
El vino abundó, al igual que el whisky de buena calidad.
Los originales pasapalos se alejaron de los cargados
de carbohidratos, por lo que el cargo de conciencia fue menor.
Que divertida tu fiesta Martica. No me pierdo la próxima.