Nueva York.- ¿Quieren saber cómo es la vida sin Manny Ramírez? Pregúntenselo a David Ortiz, quien dice que desde que su compañero fue enviado por los Medias Rojas a Los Ángeles los lanzadores contrarios se olvidaron de lanzarle strikes.
“Yo trato de no darle mucha mente a eso, uno tiene que lidiar con lo que existe”, trató de desviar la atención el Big Papi durante una improvisada rueda de prensa con varios periodistas latinos antes del primer juego de la serie ante los Yanquis en Yankee Stadium. El despiste no duró mucho.
“Definitivamente, cuando un lanzador sabe que tú tienes a Manny Ramírez detrás no se te van a poner tan ‘nasty’ como se le están poniendo a uno”, comentó el temible número 34 de los Medias Rojas. “Ahora tú ves unos tipos que si te tiran un strike es allá donde no lo ve nadie. O si no me mandan para primera porque saben que no me voy a robar la base”.
Las palabras de Ortiz se comprobaron en el juego. En el primer turno, durante el acto uno, Andy Pettitte le otorgó un boleto con cinco pitcheos. El único strike que le tiró fue una recta en la esquina de afuera.
En el segundo le abrió con una cutter a 80 millas que Ortiz falló para el primer strike. Luego le tiró tres bolas, todas bajitas y afuera. El quinto envío del turno se le quedó alto y afuera. No lo perdonó. Doble entre el centro y la izquierda. Cuando se ven tan pocos strikes, es un pecado dejarlos pasar.
En el tercero casi se repite la historia. Después de abrirle con un strike afuera y tirarle una bola adentro, Pettitte trató de burlar al Big Papi con otro lanzamiento en la esquina interna. Casi lo paga caro, porque Ortiz –como era de esperarse- hizo swing grande y casi envía la pelota a las gradas por la derecha.
Volvió al home en la apertura del sexto, esta vez contra Brian Bruney, al que le sacó otra base por bolas.
“Es más difícil cuando no lo tienes a él que cuando lo tienes a él”, reconoció la importancia de Manny. “Pero gracias a Dios los muchachos han estado haciendo un buen trabajo, Kevin Youkilis ha estado bien de verdad. Vamos a ver si los pitchers se olvidan de eso y le entran al caldero a uno”.
Lo curioso es que a Ortiz no le ha ido mal desde que Ramírez partió a Los Ángeles el 30 de julio. En 63 turnos durante el mes de agosto, el Big Papi batea para .270 con cuatro dobles, tres jonrones y 18 carreras impulsadas. Es cierto que su average no es tan alto, pero también hay que considerar que sigue jugando con molestias en una de sus muñecas.
El número de boletos que ha recibido, 16, no es exageradamente alto si se compara con los 18 que tomó en mayo o los 13 que agarró en abril, cuando apenas bateó para .198. Esa será la clave para su juego: no desesperarse. Si los contrarios no quieren lanzarle, que no le lancen, pero un boleto es preferible que un rolling a segunda ante un pitcheo malo.
Y más importante aún, Boston sigue jugando bien. Los Medias Rojas han ganado 14 de los 21 juegos que han disputado desde la salida de Ramírez, lo que les da un porcentaje de victorias de .666. Hasta el 30 de julio tenían foja de 62-48 (.563).
Obviamente no es lo mismo un mes que cuatro para hacer una comparación, pero aquello de que el club se hundiría sin Manny no ha sucedido. Boston sigue siendo una de las más peligrosas ofensivas de las mayores. Este mes han anotado 132 carreras, una cifra solo superada por las 137 de Medias Blancas y las 147 de los Orioles.
“Ya la página hay que pasarla. Mi hermano Manny está en Hollywood, haciendo de las suyas”, dijo el bateador designado, quien mantiene contacto directo con su controversial ex compañero.
“Me tiene cansado mandándome mensajes de texto todos los días. Un cheque es lo que tiene que mándame”, explotó de la risa Ortiz. “Me tiene abajo (me debe) como con un millón de dólares. Vamos a comer y siempre pago yo. Cuando viene la cuenta siempre le entra una llamada. La última vez que pagó fue en el spring training del 2003”.