Nueva York.- En el clubhouse de los Tigres de Detroit todo era felicidad la noche del jueves. No era para menos. Acababan de barrer en la serie de tres juegos a los Yanquis de Nueva York en Yankee Stadium, gracias a una sólida labor de sus pitchers abridores y a esa temible ofensiva que por fin parece haber despertado.
Y aún así, a pesar de que era su octava victoria en los últimos 10 juegos tras un comienzo de temporada para el olvido, Miguel Cabrera sentía que él y sus compañeros aún no están jugando como deben. O como pueden.
“Si ganamos 10 juegos más sí te diría que estamos metidos en una racha buena, pero ahorita no podemos decir nada. Hay que seguir trabajando. Cuando ganemos de 10 para adelante es otra cosa”, dijo Cabrera, que esa noche conectó un jonrón y un triple para liderar la victoria.
Lo que no pudo ocultar el inicialista de 25 de años es que el ambiente se ha puesto mucho más agradable en la cueva de los Tigres.
“Ya en el avión podemos echar un poquito de broma y el clubhouse no está tan serio”, comentó el poderoso toletero derecho. “No hay tantas caras de preocupación. Ya podemos sonreír”.
Luego de perder siete juegos al hilo para comenzar la campaña, y 10 de sus primeros 12, Detroit ha mostrado signos de recuperación, al punto de que ayer sábado amanecieron a solo juego y medio del primer lugar de la División Central de la Liga Americana.
“Si pitcheamos y bateamos no va a haber un equipo mejor que nosotros”, se atrevió a asegurar el usualmente comedido Magglio Ordóñez. “Todo el mundo sabe que empezamos un poco lento, pero como siempre dije, era cuestión de tiempo para salir de ese mal momento. Ya nos acoplamos y cogimos el ritmo. Ahora lo que nos toca es jugar pelota y ganar”.
“Hemos ganado varios juegos, pero no hemos agarrado el paso. Ni siquiera estamos jugando para récord de .500”, acoto la otra estrella venezolana de los Tigres, el tercera base Carlos Guillén. “Pero es una temporada larga y este tipo de cosas suelen pasar. No importa cómo comiences, sino cómo terminas”.
Aunque Guillén y Cabrera reconocieron que vivieron momentos amargos, Ordóñez dijo que parte de la clave para salir del slump fue la madurez mostrada.
“En ningún momento nos pusimos ningún tipo de presión”, apuntó el jardinero de 34 años. “Yo creo que por eso estamos sobreviviendo y estamos jugando de la manera en la que estamos jugando ahorita. La experiencia hace que no te desesperes”.
“Lo que pasa es que la gente estaba pendiente de nosotros por todo lo que se había dicho del equipo y porque era el principio de la temporada”, siguió Magglio, “pero si eso pasa a mitad de año nadie se da cuenta. No nos preocupamos de más, porque sabíamos que íbamos a ganar y a jugar bien”.
En ese proceso de recuperación ha sido fundamental la labor de otro venezolano, el lanzador derecho Armando Galarraga. Debutó el 16 de abril ante los Indios en sustitución del lesionado Dontrelle Willis y desde entonces los Tigres han ganado en tres de los cuatro juegos que ha comenzado.
“Lo que ha hecho ha sido muy bueno, porque cuando llegó el equipo estaba bastante mal”, destacó el receptor boricua Iván Rodríguez. “Se tiene que sentir muy bien porque ha sido un factor muy grande, una pieza muy importante para hacer lo que hemos hecho en estos días”.
“Estamos jugando mejor. Sobre todo, estamos lanzando mejor”, reconoció el manager Jim Leyland antes de abandonar Yankee Stadium. “Todo las cosas que estábamos haciendo mal al principio del año las estamos empezando a corregir”.