Inicialmente había iniciado este escrito con tres palabras:
Caos, desastre y desorganización para hacer referencia
a lo que está ocurriendo en el Parque del Este, uno de
los pocos sitios verdes que hay en Caracas para ejercitarse
bajo el canto de las aves. Anoche observé la clase de
aerobic y bailoterapia que organizan los martes, jueves y
fines de semana, y constaté lo acertada que fue esa decisión.
Le da vida al parque y muchos jóvenes y adultos canalizan
sus energías en una actividad positiva. Ni hablar de
la cantidad de pavos jugando en las canchas o trotando, aunque
por un reducido espacio debido a la falta de luces y de efectivos
de seguridad.
Esta mañana esos recuerdos tan positivos desaparecieron
cuando escuché a una señora decir: "¿Supiste
lo que le pasó a Vero?, le robaron el celular". Otra
vez en la realidad. Había despertado. Lo de la noche
anterior parecía que había sido un elemento atípico
dentro del día a día del Parque del Este.
No sólo fue la colocación de una cerca sin consultar
a los usuarios, lo que modificó las rutas de entrenamiento
de las personas o el mal estado en que se encuentran los baños,
sobre todo los que dan hacia la avenida Francisco de Miranda.
Hoy, la inseguridad ha tomado los distintos sectores de este
espacio.
Caminar en solitario escuchando música parece actualmente
un desafío dentro de las instalaciones del anterior parque
Rómulo Betancourt. Los ladronzuelos se han puesto a la
caza de celulares y de Ipods, sobre todo si los llevan mujeres
y adolescentes, aunque los hombres no escapan de esa
situación tal como le ocurrió a Pedro Pablo
Tenreiro el domingo 10 de agosto, quien fue asaltado por un
trío de chamos.
Menciono con nombre y apellido este caso, porque Tenreiro
y otras 29 personas forman parte del grupo de trotadores "Con
Todo", y luego de ese percance enviaron una carta a las autoridades
de Inparques, donde con "preocupación" denuncian
el deterioro del servicio y de la infraestructura del parque,
y aún peor, "como se están destinando recursos a
áreas que en nuestra opinión no son prioritarias".
Entre los elementos que en la misiva se abordan están
la falta de iluminación, mas cuando se trata de un parque
que abre sus puertas aún en la oscuridad; el "deplorable"
estado de los baños, que abren un par de horas después
de que el parque inicia operaciones y que no cuentan con "papel
higiénico, jabón y los más elementales utensilios
de aseo", la lentitud del sistema de estacionamiento y, por
supuesto, los altos niveles de inseguridad.
Y es que ante la escasez de efectivos policiales los bandidos
hacen de las suyas, pese a que en algunas ocasiones, los gritos
de las afectadas y afectados han alertado a los trotadores
o karatecas que allí entrenan, quienes los han atrapado
y puesto en manos de las autoridades.
Hoy, como visitante asiduo del parque, sugeriría a las
autoridades la colocación de puntos de vigilancia coherente
con esa responsabilidad, a cargo de efectivos de Polisucre,
GN o de trabajadores de Inparques preparados para enfrentar,
en cualquier situación, a los malhechores, pues actualmente
puede verse en pocos sitios a chicas jóvenes, muy jóvenes
o a veces muy mayores en una sillita bajo un improvisado toldo,
que imagino ayudan a orientar a los visitantes o a buscar
a algún chiquillo extraviado, pero no están preparados
para hacerle frente a un malandro, que pudiese estar armado.
Tal vez también deberían masificar la utilización
de radios transmisores entre sus pocos funcionarios.