CARACAS, lunes 12 de julio, 2010 | Actualizado hace
12.07.2010
02:35 PM
Caracas/@efrainruizp.- Incrustado en el cerebro de muchos, empezando por una buena cantidad de bateadores, se ha sembrado en los últimos años la idea de que participar en el Derby de Jonrones es más peligroso que recibir un bolazo en la cabeza.
Dice la historia que por hacer tantos swings de grada durante la faena, el jugador no sólo termina cansado, sino alterando su forma de batear, que no podrá conseguir nuevamente por un buen tiempo. El Derby arruina la segunda mitad.
En Venezuela, tal creencia se afianzó después de la temporada 2005. Ese año, Bob Abreu montó una fiesta en Detroit al ganar la citada competencia de forma aplastante. Sacó 41 pelotas sobre las gradas del Comerica Park, una velada inolvidable en la que terminó envuelto con la bandera de Venezuela.
Abreu venía de dar 18 jonrones en la primera mitad de aquella temporada. Después de lo visto en el Derby, pensar en otro 30 o 40 jonrones no era ninguna locura. Nos caímos todos sobre la parte baja de la espalda. En la segunda parte de la campaña, dio sólo seis jonrones.
¿Ven? -dirían y siguen diciendo los detractores- ¡ahí está la prueba! Lo mató esa tontería, esa trivialidad. Una ridiculez ponerse a dar jonrones por gusto (como si muchos no lo hiciesen en la práctica de bateo que toman antes de cada juego ).
Y no sólo le pasó a Abreu. Miren la cantidad de jonrones de estos jugadores, un pequeño ejemplos de las "víctimas", en la primera y segunda mitad de las siguientes temporadas: Paul Konerko en 2002 (20/7), Jim Edmonds en 2003 (28/11) a Justin Morneau en 2007 (24/7), a Dan Uggla (23/9) y a Josh Hamilton (21/11) en 2008 y a Brandon Inge (21/6)en 2009.
¿Suficiente evidencia? ¿Se acabó el juicio? ¿Alguien tiene otra pregunta?
Lo anterior no es sino otra muestra más de como ciertas cosas pueden quedarse metidas en la memoria colectiva, para que luego repitamos cual loros, sin que nos tomemos el tiempo de analizar un poco si en realidad hay algo de verdad en ellas.
Volvamos al caso Abreu para que vean de qué hablamos.
Cuando comenzó la campaña 2005, Abreu venía de dar 20 jonrones en el 2002, otros 20 en el 2003 y 30 en el 2004. Luego daría 15 en el 2006, 16 en el 2007, 20 en el 2008 y 15 en el 2009.
Lo "anormal" fueron esos 18 cuadrangulares que largó antes del Juego de Estrellas del 2005. En la segunda mitad lo agarró la ley de los promedios -principio estadístico siempre presente en el beisbol- para que terminase con números muy parecidos a los que suele poner. Abreu es un bateador de 20 jonrones. No uno de 36. Sólo un par de veces en su carrera, en la que siempre ha llamado casa a estadios que favorecen a los jonroneros, ha dado más de 25.
El caso de Inge el año pasado es similar. 21 bambinazos la primera mitad y seis la segunda. ¿A cual de esos "dos" bateadores se parece más? En 10 temporadas completas, su promedio de jonrones en una temporada de 162 juegos es de 17.
Uggla llegó al Derby del 2008 con 23 palazos a cuestas. Camino a los 40, ¿verdad? Después daría nueve para terminar en 32. ¿Y cuál es su media en 162 juegos? Pues, adivinen, 31.
Lo que sucede no es sólo una cosa de promedios. Los peloteros no son máquinas. Y no porque diste 20 jonrones en la primera parte vas a terminar con 40. Pega el cansancio, los lanzadores hacen ajustes, se acentúan las lesiones, te metes en un slump. Mil cosas.
De acuerdo a esta nota http://is.gd/dpgH1, 79 bateadores tomaron parte en el Derby de Jonrones entre 2000 y 2009.
"En global, a los bateadores les fue peor después del HR Derby. En promedio, el participante llegó al corte del Juego de Estrellas con un OPS de .993. El mismo bajó a .951 en la segunda mitad, una caída de .042".
Es una caída insignificante.
Si estás en el Derby, es porque sacaste muchas pelotas entre abril y la primera semana de julio. Es normal que luego bajes, especialmente si nunca has sido un jonronero como Ryan Howard, David Ortiz, Sammy Sosa, Prince Fielder, Mark McGwire o Barry Bonds, a quienes nunca victimizaron por culpa del Derby. Porque siguieron dando tablas.
También hay que recordar que el Juego de Estrellas no marca la mitad de la temporada. Hoy todos los equipos rondan 90 juegos. Es difícil doblar la cantidad de batazos si tienes menos oportunidades para hacerlo.
Y aún concluyendo que a un jugador lo afectó, sin que quede la más mínima duda de que el bajón no fue por cansancio o por una lesión, ¿por qué tenemos que generalizar?
Es un cuestión simple: la muestra es muy pequeña. Usted no iría a la calle a hacer una encuesta entrevistando sólo a 20 personas para luego concluir, si todos le dicen lo mismo, que "los venezolanos" pensamos todos de la misma manera. Y si lo hace, es usted un irresponsable.
Los seres humanos somos así. A veces nos metemos una cosa en la cabeza y nadie nos saca de allí. Los peloteros que se excusan en eso de que el Derby daña el swing están repitiendo un mito. Y los periodistas, irresponsablemente en algunos casos, nos dejamos llevar por lo que nos dicen sin cumplir con nuestro deber de mirar las estadísticas antes de escribir.
Esta noche, Miguel Cabrera competirá junto a David Ortiz, Nick Swisher, Vernon Wells, Chris Young, Corey Hart, Matt Holliday y Hanley Ramírez.
No me preocuparía en lo absoluto por Cabrera. Swing de gradas, Miguel. Tranquilo. Me preocuparía si fuese Vernon Wells, por citar a uno, que hoy suma 19, nunca ha dado 40 y no ha sacado más de 30 desde el 2006.
Y si baja en la segunda mitad, por la razón que sea, ya tenemos la excusa. Si le pasó a Abreu y le pasa a Cabrera, estoy seguro que los venezolanos concluiremos, diga lo que diga la evidencia, que el Derby de Jonrones es peor que el dengue.
Nací en Caracas en 1977 y desde que mi abuelo me llevó a un estadio el beisbol es parte de mí. De hecho, marcó mi vida, porque jamás hubiese estudiado periodismo (UCAB) de no ser porque quería vivir escribiendo sobre pelota. Tras pasar por El Nacional y Líder llegué a El Universal en agosto 2005. Vivo con mi esposa en Nueva York, desde donde tengo el placer de compartir con ustedes las andanzas de los jugadores venezolanos a través de este blog y de las páginas deportivas de El Universal. También colaboro para Sports Illustrated Latino y el show de radio "El Mundo de las Grandes Ligas" en lasmayores.com
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