CARACAS, miércoles 15 de julio, 2009 | Actualizado hace
15.07.2009
11:05 AM
Manejaba el trayecto entre el periódico y mi casa, cuando de pronto caí en cuenta. Un silencio me oprimía, pero no lograba identificar la causa. Camiones blancos (silenciosamente blancos) me pasaban por el lado.
Y es que hoy me entero que una resolución del INTT castiga con multas millonarias a todo vehículo de carga que lleve cualquier seña que pueda considerarse propaganda.
El resultado es una suerte de censura colectiva rodante. Muchas de las rotulaciones de los camiones están tachadas, como si fueran groserías. Los letreros tienen plástico negro, que simula el marcador con el que borran algunos artículos y titulares en los periódicos que leen los presos de Guantánamo (lo vi en un reportaje de Discovery). Los más pudendos ya colocaron platinas sobre sus laterales y parecen uniformados (gracias a Dios, no de rojo) todos blancos o plateados. Sentí escalofríos y me sentí parte de una película de ficción, con un Gran Hermano vigilante.
La autopista lucía aburrida. Uniforme, monocromática. Descubrí que leer los letreros de los camiones podía ser un entretenimiento en un momento de cola. Y entonces entendí el propósito: sólo podía leer los mensajes bolivarianos que me gritaban, desde autobuses o carros oficiales, que la revolución socialista sí es chévere y sí funciona. Ellos eran los únicos que rodaban sin peligro de ser multados.
De pronto estaba en una suerte de mundo comunista sin sociedad de consumo, porque ya los camiones no pueden tentarnos desde sus vallas andantes con la certeza de que existe la Coca Cola, la Fuller o la Polar. Aunque no sea cierto, (porque la sociedad de consumo está más vibrante que nunca), cualquier seguidor de las palabras del Presidente, podía vivir ahora de ésa ilusión.
Una idea loca me pasó por la cabeza: cualquier camión podía ser usado para un delito (un secuestro por ejemplo) y nunca sabría identificar cual fue, entre todos, el culpable. O podía ser víctima de una infracción de tránsito y nunca sabría con qué empresa trabaja el vehículo agresor.
El pensamiento único genera desconfianza, porque nunca llegamos a saber qué se esconde detrás del uniforme.
Este horizonte de camiones blancos, iguales, anodinos, sin identidad, se parece demasiado a un país sin radios diversas, sin periódicos opositores, sin tendencias diferentes. Sin libertad.
Hacía allí sentí que rodamos (literalmente) cuando manejaba el trecho entre el periódico y mi casa, y me percaté de la existencia de los camiones blancos.
Por Ivan Leroux
20.09.2009
9:42 PM
Al amigo Huelva un saludo y esa es la información.
Por Ivan Leroux
20.09.2009
9:41 PM
Aliana, buen comentario, pero te digo en Francia también se regula y allá no tienen ningún problema en aceptar la normativa y estan claros de cuales. Lo que falta es información. saludos
Por edito aguirre
19.08.2009
7:09 AM
simple y llanamente perdimos la libertad!!!!!! SEGUIRAN RESTRICCIONES MINIMAS LUEGO VENDRA EL ESTILO DE VESTIR, YA VEREMOS A LAS CHICAS CON JUSTANES Y TAPA BOCAS ROJOS, BRAGAS Y ALPARGATAS, O LIQUILIQUI CON BOINAS ESA SERA LA MODA!!! ¿QUE DIRAN LOS APOYADORES DEL "LOCO" CUANDO LOS VISTAN DE ESPANTAPAJAROS???
Por alberto lazarde
19.08.2009
7:03 AM
ME PARECE UN ABSURDO, ERA LA MANERA DE PODER IDENTIFICAR CUALQUIER INFRACTOR QUÉ SON BASTANTES EN NUESTRAS CARETERRAS.
Por ligia obrero
22.07.2009
3:22 PM
Me parece un absurdo que tomen ese tipo de medidas,si nos choca un camión de esos y no tenemos tiempo de ver la placa adios luz que te apagastes,la identificación de esos carros creo que es necesaria y si es por lo de los de cerveza que hagan su identificación con la malta,pero como dice el artículo si todo se nos vuelve blanco,sería un mundo insipido....... y no es la idea espero que anulen tales medidas por el bien de todos los habitantes.
Por Aliana González
20.07.2009
12:11 PM
Agradezco los comentarios de todos y todas. Quería hacer una observación a propósito del comentario del señor Juan Manuel: se trata de una nueva resolución, (número 406) publicada por el INTT en agosto de 2007 y que ahora entra en vigencia, según la cual eéste organismo (el INTT) es el facultado para autorizar toda la publicidad en vehículos. El tema es que no está claro qué se entiende por publicidad, por lo que se presta a la discrecionalidad de los funcionarios. Allí radica el problema y por eso, el temor de los transportistas que prefieren tapar cualquier letrero, antes de pasar por el criterio de fiscales o guardias nacionales
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