ANDREÍNA GÓMEZ
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Colonia Tovar.- La iglesia San Martín de Tours
es el punto de partida para la resurrección de Los Jokilis,
un arlequín ataviado de rojo, que porta 80 cascabeles
repartidos en todo su cuerpo, usa un sombrero de tres picos,
una máscara de madera, bastón y zapatos puntiagudos
y simboliza la alegría del Carnaval en la Colonia Tovar.
Marcial Olivo forma parte de esta cofradía, de carácter
familiar, heredada de sus antepasados y que desde hace 31
años cobró fuerza como un atractivo más para
los visitantes de la localidad aragüeña. Vestir
de Jokili es un orgullo y un privilegio que los jóvenes
reciben de sus padres, tíos y abuelos.
Hoy, a las 4 de la tarde estará camino al entierro que
despide la fiesta carnavalesca de la Colonia Tovar, luego
de varios días de haber desfilado y visitado todos los
hoteles y restaurantes del poblado, ofreciendo cálidos
saludos a los turistas y de protagonizar la alegría de
las danzas tradicionales, que forman parte del programa de
escenificación preparado por Los Jokilis cada año.
El joven coloniero explicó que el de las comparsas es
un trabajo continuo que se intensifica en los días previos
a la celebración de Carnaval. "Esta vez agregamos la
carroza con una alegoría al zapato puntiagudo y el sombrero
de tres picos, para el desfile de la comparsa formada por
unas 45 personas de todas las edades", comentó Olivo.
No es un bufón
Eduardo Gerig, encargado de guiar a Los Jokilis más
pequeños, aclaró que el personaje no es un bufón,
sino una variación del Arlequino italiano, que este año
conmemora su aniversario número 225, como símbolo
del Carnaval en la región de Baviera. "Luego de la caída
de Hitler el personaje se popularizó en toda Alemania
para protestar contra la guerra y simbolizar el deseo de regresar
a la libertad", comentó este Jokili mayor.
Bajo el sello Tovarer Narrenzunft la comparsa viste
el traje de los personajes, cuyos colores originales son el
rojo y el blanco. Sin embargo, los colonieros transformaron
la propuesta para adaptar a su asimilación de la cultura
venezolana, añadiendo el amarillo y el azul a los flecos
que forman el peto y las mangas de la camisa, de donde cuelgan
los cascabeles.
La máscara con el rictus sardónico de Los Jokilis
tenía, hasta no hace mucho, que ser traída de Europa,
pero ahora todos los materiales se consiguen acá. "Lo
único que todavía viene de Alemania son los bastones;
son de un madero específico y tienen un significado especial",
señala Marcial Olivo.